El Gobierno ha iniciado intensas negociaciones en el Congreso para intentar avanzar en la reforma de la ley de inmigración, que busca distribuir obligatoriamente un menor número de inmigrantes no acompañados en las comunidades autónomas. Sin embargo, la propuesta fue reiterada por el Congreso de Representantes. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ejerció el papel de mediador, pero no fue escuchado.
Durante el pleno, el PP y Junts enviaron una iniciativa al PSOE, Sumar y Coalición Canaria, que decidieron retirar la reforma. Tanto Junts como Vox reafirman su opinión desde el principio.
La representante de Coalición Canaria, Cristina Valido, expresó su disposición a dar respuesta al texto si se aporta la información necesaria para su implementación. Sin embargo, entendí que cualquier avance depende de la cooperación entre el PSOE y Sumar. «Si no hay avances en las próximas horas, es mejor que no votemos y no hablemos», afirmó. La modificación del artículo 35 de la Ley de Inmigración pretende abordar la situación de los menores inmigrantes no acompañados en regiones con un alto desempleo.
Por otra parte, Junts votó en contra del mandato deficitario del Gobierno, que podría afectar a los presupuestos hasta 2025. El vicepresidente de Junts en el Congreso, Josep Maria Cruset, anunció que su partido se opondría al plan, subrayando la necesidad de requisitos previos de estabilidad. .
Según la Ley de Estabilidad Presupuestaria, el gobierno debe fijar un nuevo objetivo en un plazo de cuatro semanas si se revoca el mandato. De aprobarse esta nueva propuesta, tendrá que pasar al Senado, donde podría estar sujeta a mayores cambios.
La ausencia de un mandato de estabilidad complica la presentación de los requisitos necesarios para 2025, que son cruciales para su inclusión el próximo año a finales de septiembre. Hoy, el gobierno aún no ha logrado avances en ninguno de los supuestos durante este mandato, lo que complica aún más las negociaciones con sus socios políticos.
