
Ante la ola de calor que ha provocado temperaturas que superan los 40 grados centígrados en la frontera norte de México, grupos de familias han optado por bañarse en el Río Grande, a pesar de los riesgos que implica.
Las autoridades han advertido que el río presenta contaminación que podría afectar a los bañistas y también han señalado el riesgo de accidentes. Pero para algunos vecinos de Ciudad Juárez es la mejor alternativa a los picos de temperatura que alcanzaron los 43 grados en las semanas previas.
La imagen de familias jugando y conviviendo contrasta con los vehículos de la Patrulla Fronteriza que realizan recorridos regulares por la zona. El río es un paso común para los migrantes que buscan llegar a los Estados Unidos.
Suscríbete aquí hacia Boletin informativo de EL PAÍS México y recibe toda la información clave de la actualidad de este país
