México impone un arancel del 50% a las exportaciones de maíz para controlar el precio

México impone un arancel del 50% a las exportaciones de maíz para controlar el precio

Trabajadores cosechan maíz blanco en una finca en San Luis Potosí, México, el 7 de febrero de 2021.Mauricio Palos (Bloomberg)

El gobierno mexicano aplicará un arancel del 50% a la exportación de maíz blanco a partir de este martes, según el decreto publicado anoche en el Diario Oficial de la Federación. La medida, que solo afecta al maíz blanco en harina destinado al consumo humano, pretende ayudar a contener el aumento del costo de este bien básico en la alimentación mexicana, que en noviembre pasado alcanzó un precio que no se veía en 24 años. Este decreto sirve para presionar a los productores y se suma a la medida aprobada en octubre pasado, cuando el Gobierno eliminó los aranceles impuestos a las importaciones de maíz, favoreciendo el aumento de la oferta en el mercado nacional y, por tanto, la supuesta disminución del precio, un resultado que aún no se ha materializado.

“La oferta y producción de maíz blanco en nuestro país son factores importantes en la determinación de su precio”, dice el decreto. “Para garantizar un abastecimiento suficiente es necesario mantener la producción nacional en nuestro país y asegurar condiciones de mercado que permitan estabilizar su precio”, asegura. El reglamento entra en vigencia hoy martes y permanecerá vigente hasta por lo menos el 30 de junio de 2023. No incluye el maíz amarillo o transgénico, que generalmente se utiliza para alimentar al ganado y promover la producción de carne de res, cerdo o pollo. A diferencia del maíz blanco, que se produce principalmente en el país, el maíz amarillo es importado. Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, México importó 614 mil toneladas de maíz amarillo entre enero y octubre del año pasado, mientras que solo exportó 238 mil toneladas de maíz blanco.

El Consejo Nacional de la Tortilla se ha pronunciado al respecto. Dicen estar preocupados, “al no haber políticas agroalimentarias claras, el gobierno ha impuesto esta medida emergente sin antecedentes claros”. Además, la medida puede no tener el efecto deseado de aumentar la oferta en el país y reducir el precio. “El hecho de que el producto permanezca en territorio nacional no garantiza la regulación del costo, ya que existe el riesgo de que los molinos harineros y comercializadores del país acaparen el producto y controlen el precio del insumo”, advierte el comunicado. El precio de la tortilla no depende solo de la materia prima, también se toman en cuenta otros insumos cuyo costo se ha incrementado. “Hacemos un llamado al gobierno federal a crear verdaderas políticas públicas en la materia y no improvisar con la economía de los mexicanos”, exhorta el Consejo.

El precio del kilo de maíz blanco aumentó un 40% de enero a noviembre del año pasado, según el diario financiero Bloomberg. Detrás de la fuerte suba está la incertidumbre sobre su abastecimiento a nivel internacional, el aumento de los precios de los energéticos y fertilizantes, y los retrasos en los pagos de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) a los productores de maíz. Aunque México, con 4,259 millones de dólares, es el segundo mayor importador de maíz del mundo después de China (8,023), el precio de la tortilla continúa con su ascenso meteórico.

En octubre de 2022, México eliminó los aranceles a la importación de una canasta de alimentos básicos para tratar de contener la inflación. La canasta estaba compuesta por productos como maíz, arroz, naranjas, cebollas, zanahorias o limones. En el mismo decreto, el Gobierno anunció la creación de un registro de importadores que recibirían la Licencia Única Universal, documento que pretende aligerar la carga tributaria y fiscal de las empresas importadoras. La licencia exime a sus beneficiarios de realizar trámites y obtener permisos para importar y distribuir alimentos y otros productos. A pesar de los esfuerzos, la inflación en diciembre volvió a repuntar hasta cerrar 2022 en 7,82%, el nivel más alto en dos décadas.

Para justificar la medida, el decreto hace referencia al plan Panorama Alimentario 2021, que determina que el maíz blanco “es un alimento básico en México, por ser una importante fuente de energía calórica”. El 89% del grano que produce el país es maíz blanco, y el consumo per cápita anual es de 332 kilogramos. La batalla con Estados Unidos por la importación de transgénicos y fertilizantes también aumenta la incertidumbre de los productos y afecta el precio final. A principios de diciembre, México y Estados Unidos entablaron tensas negociaciones para evitar una guerra del maíz, tras el decreto impulsado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para prohibir los granos transgénicos. Tres semanas después, los dos países llegaron a un acuerdo: una tregua de tres años durante la cual México importará maíz amarillo de Estados Unidos.

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