Menos poder para el INE y más libertad para las campañas: las claves del “Plan B” de la reforma electoral

Menos poder para el INE y más libertad para las campañas: las claves del “Plan B” de la reforma electoral

Legisladores de Morena durante la votación del “Plan B” de la reforma electoral, el pasado miércoles.senado de la republica

El Senado de México aprobó la tarde de este miércoles el “plan B” de la reforma electoral y con ello dio un cierre legislativo a la propuesta presidencial de modificar el sistema electoral. Una primera tanda de cambios a la ley había sido aprobada a finales del año pasado, pero la segunda parte se había retrasado en base a la cláusula de la “vida eterna”, lo que desató la polémica entre las partes. La disposición permitía el traspaso de votos entre partidos de una misma coalición, lo que en la práctica favorecía a los aliados del Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Para dar a conocer el proyecto, el Senado aprobó las leyes en las que hubo consenso y dejó ese artículo para ser debatido en posteriores discusiones legislativas. Lo aprobado esta semana, sumado al del año pasado, deja una reforma que afecta estructuralmente al Instituto Nacional Electoral (INE) y da más libertad a los funcionarios públicos para inmiscuirse en las campañas. Estas son las claves:

Menos estructura para el INE

El árbitro electoral ha sido perjudicado en términos económicos y de poder. La reforma obliga al instituto a eliminar unas 300 juntas distritales, que son las encargadas de llevar a cabo la preparación, organización y celebración de las elecciones en el terreno. En lugar de ellos, se propone que haya oficinas con una sola persona. Además, se establece la reducción de la estructura de las 32 juntas locales que existen en México, lo que implica la reducción de 262 cargos. Estas instancias se encargan de garantizar los derechos a la identidad, a la asociación política, a la igualdad y no discriminación, al secreto del voto, a elegir libremente a sus representantes y gobernantes, a la información y transparencia en las elecciones, a la participación en condiciones de igualdad y de ser elegido, y a la justicia en materia electoral.

“Prescindir de estos profesionales de la organización electoral en los 300 distritos y en las 32 entidades compromete el pleno respeto al sufragio que el actual modelo legal garantiza en México”, dice el INE sobre estos puntos. Estas modificaciones, según el instituto, afectan directamente al registro electoral y la cartografía electoral, ya que en las asambleas es donde se actualiza el registro y se emite la identificación necesaria para ejercer el voto. “La integridad de ambos instrumentos estaría comprometida en cuanto a su calidad y alcance y los procedimientos asociados a ellos, ya que afecta el vínculo entre los ciudadanos y el Estado mexicano”, dijo la dependencia en un documento.

Entre otros efectos en la estructura del sistema electoral, está la disminución de recursos para capacitar a los funcionarios de mesa y la afectación en el funcionamiento de 143 Centros de Verificación y Monitoreo, encargados de controlar la programación de la programación electoral por radio y televisión. La reducción de las juntas implica también un recorte del 84% del Servicio Profesional Electoral Nacional, cargos que se eligen por concurso. Esto se traduce en más de 1.500 puestos eliminados.

Sede del Instituto Nacional Electoral, en la Ciudad de México.
Sede del Instituto Nacional Electoral, en la Ciudad de México.Tercer Diaz (Cuarto Oscuro)

Recortar gastos y más dinero a las fiestas

Morena ha destacado que la gran ventaja que propone el “Plan B” es el ahorro de unos 3.500 millones de pesos, que se destinan principalmente al presupuesto del INE. Pero los salarios de los consejeros de la entidad también están en la mira: las modificaciones a las leyes obligan a una retabulación para que nadie gane más que el Presidente de la República. La reforma también insta al instituto a eliminar los fideicomisos que le permitían retener recursos públicos destinados a sus trabajadores. Lo aprobado también establece que las partes pueden guardar los remanentes de recursos, públicos o privados, que no utilicen en un año para el período siguiente. Hasta ahora estaban obligados a devolverlos a la Tesorería de la Federación.

Libertad para la propaganda del gobierno

El “Plan B” de López Obrador establece una reducción del concepto desarrollado en la ley de lo que es la propaganda gubernamental. Esto significa que lo que no esté etiquetado en los presupuestos como propaganda no será considerado como tal, aunque utilice fondos públicos. Al cambiar el concepto, esta modificación afecta el precepto constitucional que dice que no se puede hacer propaganda oficial durante las campañas. La reforma también limita la capacidad del árbitro electoral para sancionar a los funcionarios que hablan públicamente a favor de un candidato.

Fuera de la cláusula de “vida eterna”

El polémico punto que autorizaba el traspaso de votos entre partidos de coalición ha quedado fuera de la reforma. Inicialmente, los aliados de Morena buscaron aprobar una cláusula que les permitiera absorber los votos del oficialismo y así evitar, en caso de que no reciban el 3% de los apoyos que ordena la Constitución, perder su registro. Pero las presiones hicieron que la reforma siguiera adelante sin este artículo. Lo que se eliminó establecía que los partidos políticos podían presentar una candidatura común, en cuyo caso la papeleta tendría que llevar el logo de todos, y que “los partidos debían concertar un acuerdo para la distribución de los votos emitidos”. Al menos por ahora, esto ha quedado para futuras modificaciones.

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