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Los Tlacos y los Ardillos convierten a Chilpancingo en territorio de guerra

Las sirenas de la policía y el zumbido de los helicópteros han sido la banda sonora de Chilpancingo en las últimas horas desde que el sábado estalló la enésima crisis violenta que sacudió a la capital guerrerense, donde bandas criminales intentan hacerse con el poder sembrando el caos y el terror entre la población. Calles desiertas, colegios y universidades cerrados, comercios que se protegían bajando las persianas metálicas y transporte público interrumpido es el escenario tras la batalla que dejó seis conductores muertos y varios heridos durante el fin de semana. Los violentos prendieron fuego a los vehículos y dos de los conductores murieron en las llamas. Esta última tensión callejera tiene su origen visible en la aparición el 24 de junio de siete cuerpos descuartizados en una céntrica plaza de la ciudad y un mensaje a la presidenta municipal, Norma Otilia Hernández, a quien el narcotraficante pide una reunión, un “segundo desayuno”. , en palabras criminales estampadas en las paredes.El segundo desayuno se entendió bien días después, cuando un video mostró a la alcaldesa dándole la mano al presunto líder de los Ardillo, Celso Ortega Jiménez.

La violencia tiene cuatro marcas reconocidas, Los Ardillos y la Nueva Familia Michoacana, Los Tlacos y Los Jaliacos, pandillas que compiten no solo por el narcotráfico y el narcomenudeo, sino también por otros negocios y poder político. Los especialistas sostienen que los delincuentes se han acostumbrado a gobernar la zona de la mano de los líderes locales de varios municipios, situación heredada de anteriores gobiernos estatales, cuando la paz en las calles se lograba a base de pactos con las bandas de narcotraficantes. Experto en seguridad, Eduardo Guerrero publica en el financiero que los alcaldes de municipios pequeños y grandes son objeto de amenazas a tal punto que los violentos deciden quién puede o no presentarse a las elecciones en cada lugar. Resistir puede ser comprensible y valiente, pero solo pone a los políticos en el cañón de la pistola. Guerrero sostiene que la alcaldesa Norma Otilia Hernández corre peligro.

Norma Otilia Hernández habla frente a la prensa el 10 de julio.
Norma Otilia Hernández habla frente a la prensa el 10 de julio.Dassaev Téllez Adame (Cuarto oscuro)

Entre los vecinos de la capital guerrerense corrieron rumores de que el líder se había ido del Estado. Pero ella, en nombre del presidente, emitió un comunicado a los suyos en el que pedía unión y fuerza para afrontar esta nueva crisis. En rueda de prensa culpó de los altercados a «fuerzas oscuras y perversas» y aseguró que no renunciará a su cargo. Aunque no reveló quién era la persona con la que aparece en el mencionado video, supuestamente de 2021, aseguró que no ha pactado con el narcotraficante. “El diálogo no es un pacto”, fueron sus palabras, recogidas por medios locales.

Enfrentados a los Ardillo por el territorio, los Tlaco cuentan con la complicidad de los taxistas para controlar las entradas a la capital y es por eso que este último conflicto se ha saldado con la muerte de varios de ellos. Miles de manifestantes de Quechultenango, Mochitlán, Juan R. Escudero y el propio Chilpancingo pusieron este lunes en jaque a las autoridades estatales, utilizando como ariete un vehículo blindado con el que rompieron el muro policial que protegía el recinto del Poder Ejecutivo. Las pocas declaraciones que dieron a los periodistas locales revelan que buscaban la liberación de dos jefes de camiones detenidos por la Fiscalía. Así lo confirmó a través de un comunicado de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz en Guerrero, integrada por la Armada, el Ejército, la Guardia Nacional y las distintas: “Las detenciones que dieron lugar a la protesta de pobladores de diversas comunidades del Centro zona, son del orden federal y no estatal, sin embargo, existe una coordinación permanente entre las instituciones de administración de justicia, por lo que se reitera el llamado al diálogo para resolver sus solicitudes por la vía legal.

Policías estatales custodian la zona donde un vehículo de alquiler fue incendiado el 8 de julio en Chilpancingo (Guerrero).Foto: EFE | Video: RR SS

En el tumulto, los manifestantes que venían de municipios del llamado Circuito Río Azul detuvieron a varios policías y guardias nacionales y los subieron a vehículos particulares, por ahora se desconoce su paradero.

A pesar de la grave crisis de inseguridad ciudadana y el temor que han causado estos últimos días de violencia, la Gobernadora del Estado, Evelyn Salgado, tomó este lunes a través de Twitter para informar a sus vecinos que su Secretario General de Gobierno, Ludwig Reinoso, se había reunido con el manifestantes a “avanzar por el camino del entendimiento y los acuerdos, en el marco de la legalidad”, una línea muy estrecha en ciudades como Chilpancingo, donde gobiernos y delincuencia a veces conviven en espacios difusos. Salgado también informó a través de las redes sociales que están en comunicación con las Secretarías de Gobernación y Seguridad Pública federales.

El narcotraficante dejó hace tiempo sus rutas habituales, es decir, la droga, el secuestro y el tráfico de personas, para incursionar en otros negocios que también dejan dinero. El año pasado por estas fechas, la capital guerrerense vivió la guerra del pollo, que dejó a Chilpancingo desprovisto de este alimento luego de que varios comerciantes, distribuidores y agricultores fueran asesinados. Es complejo saber si detrás de esa crisis se escondía la extorsión, es decir, el pago del piso de los comerciantes, o la distribución y su guerra contra otros transportistas o la imposición de los proveedores que cada grupo considera. Eso costó varias muertes, incluida la de una niña de 12 años. ¿Detenido? Ese es otro capítulo.

Manifestantes rodean un vehículo de la policía estatal, este lunes en la capital del Estado de Guerrero.
Manifestantes rodean un vehículo de la policía estatal, este lunes en la capital del Estado de Guerrero.José Luis de la Cruz (EFE)

Los enfrentamientos entre los Ardillos y los Tlacos, con los Jaliacos de por medio avivando el fuego, dejan de vez en cuando la inequívoca sensación entre los guerrerenses de mar y montaña, de paso por la capital, de que las fuerzas del orden están muy lejos. de poder controlar esta maraña criminal y sangrienta donde se enredan, voluntaria o involuntariamente, políticos de las zonas más candentes del Estado. Las nuevas formas de comunicación, videos y audios, ahora también sirven para inquietar a la población. En los celulares de los vecinos de Chilpancingo circulaba este lunes un audio en el que alguien advertía que la Familia Michoacán ya había venido a controlar el caos en la ciudad, es decir, a ayudar a los Ardillo: “Ya cayó la Familia Michoacán A los Tlacos, tengan mucho cuidado porque el mercado ya está lleno de sicarios de la Familia Michoacana, ya están disparando, también en el Oxxo de la San Juan, a estos pibes les van a empezar a bombar. Ellos son los que nos van a ayudar a salir de este problema, ya están aquí en Chilpancingo”. No hubo nada de eso, al parecer, pero el terror se extendió de oreja a oreja por toda la población. En la capital guerrerense el miedo no da tregua y las Administraciones se desbordan para frenar el caos que se desata cada cierto tiempo.

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