La lucha por la silla presidencial toma forma;  sucesión (1923-1924)

La lucha por la silla presidencial toma forma; sucesión (1923-1924)

El país atravesaba momentos de incertidumbre debido a diversos movimientos políticos y sociales. Un conflicto entre trabajadores ferroviarios que se negaron a transportar miembros propagandistas debido a la inseguridad en los ferrocarriles tuvo un impacto en el desarrollo de campañas de proselitismo.

El propio Presidente de la República ha negado un supuesto intento de revuelta contra el gobierno del Norte. En medio de los disturbios, continuaron las actividades electorales y los candidatos más populares se registraron para participar en la carrera.

Apoyado principalmente por el Partido del Trabajo Mexicano, el general sonorense de gran habilidad política ganó prestigio por su participación en las principales batallas del norte contra los ejércitos villistas durante los momentos más sangrientos de la lucha armada revolucionaria.

Considerado el candidato del oficialismo, por su cercanía al obregonismo, se había desempeñado como secretario de Gobernación durante tres años hasta su renuncia en septiembre de 1923 con la intención de convertirse en contendiente presidencial.

Durante su campaña en diferentes entidades del país, el político sonorense prometió defender las leyes agrarias; continuar con las políticas impuestas por el gobierno de Obregón; integrar diferentes clases sociales, así como mantener buenas relaciones diplomáticas con países extranjeros.

También músico de profesión, participó activamente en las fuerzas emergentes de la revolución junto al frente maderista. Pronto se consolidó como figura del llamado triunvirato sonorense junto a Obregón y Calles, quienes lograron la victoria en el conflicto armado.

Luego de haber desempeñado diversos cargos en la Administración Pública, en mayo de 1920 fue elegido presidente interino de la República; Su corto mandato terminó en diciembre de ese año, dando paso a Obregón, quien se consagró como el primer presidente constitucional.

Como presidente de transición fue pieza fundamental en la obra del líder Francisco Villa. Gracias a su mediación, el líder militar depuso las armas tras liderar uno de los movimientos más intensos del norte. Ya en 1924 ingresó al gabinete de Obregón cuando éste asumió la dirección de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la cual abandonó para perseguir sus aspiraciones presidenciales.

Apoyado por el Partido Cooperador Nacional, De la Huerta fue proclamado oficialmente candidato presidencial durante el congreso del partido celebrado el 22 de octubre de 1923. Su nombre surgió con fuerza para contrarrestar la candidatura de Calles.

Nacido en Navolato, Sinaloa, el general Flores se incorporó a las filas del maderismo a partir de 1910. Posteriormente formó sus propias tropas con las que combatió a Victoriano Huerta y luego se unió al movimiento constitucionalista de Venustiano Carranza.

Sus fuerzas militares unieron fuerzas con la resistencia sinaloense contra los villistas. En 1920 asumió como gobernador de Sinaloa, desde donde levantó la mano para convertirse en contendiente en las elecciones. El general aceptó su nombramiento el 26 de septiembre de 1923 en un discurso a sus seguidores.

Apoyada por diversos grupos políticos y sociales, la presencia de Flores representó otra opción de oposición a las candidaturas de Calles y De la Huerta, con quienes intentó chocar en las urnas. Desde el principio destacó su postura de trabajar con “todo lo bueno que trajo la revolución”.

Aunque surgieron otros nombres como Roque Estrada, Raúl Madero, José Vasconcelos o Pascual Ortiz Rubio, con el nombramiento de Flores se completó la lista de principales candidatos en los vertiginosos meses siguientes.