San Carlos, dentro del municipio de Guaymas, se asoma al Golfo de California (Mar de Cortés) con sus playas, sus islas y el reconocido monolito del Cerro Tetakawi. Este destino combina una notable biodiversidad marina, entornos costeros singulares y múltiples opciones de aventura. Mediante acciones simples de bajo impacto —como operar con grupos pequeños, contratar guías locales comprometidos y aplicar prácticas de turismo sostenible— se puede explorar el mar y el entorno natural sin ocasionar deterioro.
¿Por qué resulta relevante el bajo impacto en este lugar?
El Golfo de California es una de las zonas marinas más ricas del planeta: alberga cientos de especies de peces, aves marinas y mamíferos marinos, además de ecosistemas frágiles como arrecifes rocosos, praderas de pastos marinos y áreas de anidación de tortugas. La presión turística, el fondeo indiscriminado y la contaminación amenazan esa riqueza. Aplicar prácticas de bajo impacto protege hábitats clave cerca de San Carlos y mejora la calidad de la experiencia turística.
Actividades marinas de bajo impacto
- Snorkel guiado en Isla San Pedro Nolasco: recorridos con biólogos o guías locales en grupos reducidos para observar peces, aves marinas y formaciones rocosas. Uso de boya de amarre en lugar de fondeo directo y normas estrictas: no tocar, no remover sustrato, protector solar biodegradable.
- Kayak y paddleboard por la bahía: embarcaciones no motorizadas reducen ruido y emisiones. Rutas al amanecer para observación de aves, bancos de peces y arroyos costeros; ideal para grupos de 4–8 personas.
- Avistamiento responsable de fauna: excursiones en embarcaciones pequeñas con límites de distancia hacia cetáceos, delfines y lobos marinos (recomendado: mantener 50–100 m según especie), velocidad reducida y sin alimentación de animales.
- Buceo recreativo con prácticas sostenibles: inmersiones en sitios seleccionados, con instructores que enseñan no tocar coral ni fauna; uso de boyas; control de flotabilidad estricta.
- Pesca deportiva de captura y liberación: rutas con técnicas que minimizan lesión (anzuelos circulares, manejo rápido, revivir antes de soltar). Evitar especies reproductoras y cumplir tallas y cupos locales.
- Fotografía naturalista y observación de aves: itinerarios costeros y en islotes para observar fragatas, gaviotas y otras aves marinas; fomentar registros en plataformas científicas como iNaturalist o listas locales de aves.
Actividades de aventura complementarias en tierra
- Ascenso al Cerro Tetakawi: recorrido de senderismo de medio día que ofrece amplias vistas; se recomienda mantenerse en las rutas señalizadas, prescindir de fogatas y llevarse todos los desechos.
- Ciclismo de montaña y rutas costeras: recorrer únicamente los caminos autorizados, organizarse en grupos reducidos y mantenerse alejado de áreas de anidación costera durante periodos sensibles.
- Acampada responsable en zonas permitidas: montar la tienda en espacios designados, disponer de sanitarios portátiles si hace falta y retirar completamente la basura generada.
Casos y ejemplos concretos
- Excursión de snorkel a Isla San Pedro Nolasco: grupo de 6 personas acompañado por un biólogo local. Se utilizó boya de amarre, se impartió una breve charla sobre especies locales (peces tropicales, rayas y aves marinas) y todos firmaron compromiso de no tocar. Resultado: alta visibilidad, sin daño al sustrato y excelentes oportunidades fotográficas.
- Kayak y limpieza de playa comunitaria: un operador local organiza paseos combinados con recogida de residuos en calas accesibles solo por mar. Datos del evento: 12 voluntarios, 60 kg de desechos recolectados en una mañana, reducción de basura en puntos sensibles de anidación de aves.
- Pesca deportiva con manejo sustentable: embarcaciones que proveen anzuelos circulares y guantes para liberación. En promedio, el 85% de los ejemplares capturados fueron liberados con alta tasa de recuperación por prácticas adecuadas.
Temporadas, condiciones y recomendaciones temporales
San Carlos presenta variaciones estacionales que influyen en la experiencia:
- Temporada alta de avistamiento de cetáceos: en general el invierno y principios de primavera son meses con mayor actividad de grandes cetáceos y aves migratorias; sin embargo, la presencia exacta varía año con año, por lo que conviene consultar reportes locales.
- Temporada de calor y calmaria: verano ofrece aguas más cálidas, buenas condiciones para snorkel y paddleboard por la mañana, aunque también puede haber vientos vespertinos y mayor actividad recreativa.
- Temporada de lluvias y vientos fuertes: la época de monzones y frentes puede generar vientos fuertes y limitar salidas; verificar pronósticos náuticos antes de planear actividades.
Recomendaciones y equipamiento sugerido
- Dar preferencia a grupos pequeños (idealmente 6–8 visitantes por guía) con el fin de disminuir el impacto ambiental y la presión sobre la fauna y las zonas visitadas.
- Aplicar protector solar biodegradable y optar por prendas con protección UPF para reducir la liberación de químicos en el agua.
- Portar el equipo de seguridad necesario: chaleco salvavidas, un radio o teléfono satelital, botiquín y un plan de acción ante emergencias.
- Evitar anclar directamente sobre los arrecifes; pedir el uso de boyas de amarre o colocar el ancla en áreas arenosas lejos de ecosistemas delicados.
- Respetar las distancias de observación, dejando un margen adecuado que impida interferir con las conductas de aves, mamíferos y tortugas.
- Aplicar el principio de “no dejar rastro”: retirar todos los desechos, prescindir de plásticos desechables y abstenerse de recolectar conchas vivas o elementos arqueológicos.
Respaldar la protección ambiental y el bienestar comunitario
- Elegir guías y operadores locales que fomenten la inversión comunitaria y apliquen prácticas responsables.
- Sumarse a iniciativas de ciencia ciudadana mediante el registro de avistamientos en diversas plataformas y la colaboración en labores de monitoreo de tortugas y aves.
- Respaldar programas de manejo del litoral y acciones de educación ambiental impulsadas por organizaciones locales y autoridades, como campañas de limpieza o instalación de señalizaciones en áreas sensibles.
- Consultar las regulaciones o permisos vigentes y contribuir activamente a su correcta aplicación.
Protección y consideración cultural
Respetar la cultura local y normas de propiedad; preguntar antes de acceder a playas privadas o terrenos ejidales. En actividades marinas, priorizar la seguridad personal y del grupo: checar condiciones meteorológicas, capacidad del guía y el estado del equipo.
El mar y las rocas de San Carlos permiten experiencias memorables —desde nadar entre formaciones rocosas y peces hasta observar aves y cetáceos— cuando se planifican con criterios de bajo impacto. La clave está en elegir operadores responsables, mantener grupos pequeños, seguir normas de acercamiento a la fauna y dejar los lugares como se encontraron, o mejor. Estas prácticas prolongan la salud del ecosistema y la posibilidad de disfrutarlo en futuras visitas, mientras se fortalece la economía local que protege ese patrimonio natural.
