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Nivel de Radiación y Calidad del Aire en la Ciudad de México (9/Feb)

La capital junto con varios municipios conurbados experimentan una jornada donde la contaminación rebasa los niveles aconsejados y la radiación ultravioleta se mantiene alta, por lo que las autoridades solicitan tomar mayores precauciones, especialmente entre los grupos más vulnerables.

Visión global sobre la contaminación y los niveles de radiación en el área metropolitana

La Ciudad de México y parte del Estado de México registran hoy una calidad del aire desfavorable en múltiples demarcaciones, de acuerdo con el monitoreo oficial de la Secretaría del Medio Ambiente. La situación se presenta tras un inicio de año con episodios de bajas temperaturas y atmósfera estable, condiciones que favorecen la acumulación de contaminantes en el valle. A la par, los índices de radiación ultravioleta muestran valores altos, lo que aumenta el riesgo para la piel y los ojos durante las horas de mayor insolación.

Los principales agentes que deterioran la calidad del aire son el ozono troposférico (O3) y las partículas suspendidas, tanto finas como gruesas (PM2.5 y PM10). En días como el de hoy, la combinación de emisiones locales, escasa circulación de viento y una fuerte radiación solar favorece la generación de ozono y la acumulación de partículas cerca del suelo, lo que eleva el riesgo para la salud, sobre todo en quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.

Alcaldías y municipios donde el impacto fue más significativo en el reporte de las 11:00

Al mediodía se observó un contraste claro entre zonas con condiciones francamente adversas y otras con valores aceptables o incluso buenos. En la capital, las demarcaciones con peor desempeño fueron Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Tláhuac e Iztapalapa. En el Estado de México, el deterioro fue notorio en Atizapán, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Tultitlán y Coacalco.

En el rango considerado aceptable dentro de la Ciudad de México aparecieron Tlalpan, Coyoacán, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón, y en la zona del Estado de México Ecatepec también se mantuvo dentro de ese umbral. En contraste favorable, Cuautitlán Izcalli y un anexo de Tlalnepantla mostraron la condición más óptima, con una calidad del aire evaluada como buena al momento del informe, lo que refleja concentraciones inferiores a los niveles que suelen activar medidas preventivas.

¿Por qué sube el riesgo y qué significa para tu salud?

La combinación de O3, PM10 y PM2.5 eleva el riesgo sanitario por distintas vías. El ozono irrita vías respiratorias y puede provocar tos, opresión en el pecho y disminución de la capacidad pulmonar durante el ejercicio. Las partículas finas (PM2.5) penetran profundamente en los pulmones y se asocian con exacerbaciones de asma, bronquitis y efectos cardiovasculares, mientras que las partículas más grandes (PM10) afectan principalmente las vías respiratorias superiores y los ojos. La exposición repetida a niveles altos de estos contaminantes se vincula con efectos crónicos como disminución de la función pulmonar y aumento del riesgo de eventos cardiacos.

Cuando la radiación ultravioleta se intensifica de manera simultánea, el riesgo combinado aumenta: la piel y los ojos quedan más expuestos, y la actividad física al aire libre, además de elevar la inhalación de contaminantes, se lleva a cabo bajo una radiación capaz de provocar quemaduras, acelerar el envejecimiento cutáneo y, con el tiempo, elevar la probabilidad de desarrollar cáncer de piel. En este escenario, la prevención debe incluir tanto medidas de protección respiratoria como estrategias de fotoprotección.

Consejos prácticos para el día

La Secretaría del Medio Ambiente recomienda que las personas mayores de 60 años, quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares, y niñas y niños reduzcan al mínimo las actividades al aire libre y, de ser posible, permanezcan en interiores bien ventilados y libres de humo. Para la población sana, la sugerencia es mantener las rutinas habituales, pero con vigilancia de síntomas como irritación en garganta u ojos, tos persistente, falta de aire, dolor de cabeza o mareos, y disminuir la intensidad del ejercicio al aire libre durante las horas con mayores concentraciones.

A toda la población se le recomienda:

  • Procurar no realizar actividad física intensa al aire libre entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, periodo en el que suele incrementarse la concentración de ozono.
  • Aplicar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o más), usar un sombrero de ala ancha, lentes con protección UV y, cuando sea posible, una sombrilla al exponerse directamente al sol.
  • Permanecer bien hidratado y optar por prendas de tonos claros confeccionadas con materiales transpirables.
  • Mantener cerradas puertas y ventanas durante los momentos de mayor contaminación si se reside cerca de vías con tráfico pesado, y favorecer la ventilación cruzada cuando las condiciones ambientales mejoren.
  • Evitar la quema de residuos, el uso no esencial de leña o carbón y disminuir el empleo del automóvil particular, eligiendo transporte público, bicicleta o viajes compartidos siempre que sea viable.

¿Cómo interpretar los niveles de calidad del aire y de radiación?

Los reportes clasifican la calidad del aire en categorías que van de “buena” a “muy mala”, en función de concentraciones horarias y promedios ponderados de contaminantes. La etiqueta “mala” implica que grupos sensibles pueden experimentar efectos en la salud y que la población general también podría resentir molestias puntuales, sobre todo si realiza actividad intensa en exteriores. En “aceptable”, el riesgo disminuye, aunque las personas susceptibles deben seguir medidas preventivas.

En relación con la radiación ultravioleta, el índice UV suele fluctuar a lo largo del día y alcanza sus máximos entre las 11:00 y las 15:00. Cuando este índice se sitúa en niveles altos o muy altos, se requiere una protección adicional: además del uso de protector solar, resulta esencial volver a aplicarlo cada dos o tres horas, refugiarse en la sombra durante los periodos de mayor intensidad y limitar la exposición continua. La combinación de un cielo despejado y la altitud de la ciudad propicia valores elevados incluso si la temperatura ambiente no es especialmente intensa.

Sectores específicos que deben extremar cuidados

  • Deportistas y personas que trabajan al aire libre: considerar cambiar horarios a temprano en la mañana o al atardecer, reducir la intensidad y usar mascarillas con filtro cuando la actividad lo permita. La hidratación y las pausas frecuentes son indispensables.
  • Familias con niñas y niños pequeños: limitar juegos al aire libre en las horas de mayor radiación y contaminación, y privilegiar espacios interiores ventilados. Vigilar signos de irritación ocular o respiratoria.
  • Personas con asma o EPOC: seguir el plan de acción indicado por su médico, tener a la mano inhaladores de rescate y evitar desencadenantes adicionales como humo de tabaco, inciensos o aerosoles perfumados.
  • Adultos mayores y población con afecciones cardiacas: minimizar salidas innecesarias en horas pico y consultar de inmediato si presentan dolor torácico, mareo inusual o falta de aire.

¿Qué esperar para el resto del día y cómo mantenerse informado?

En jornadas con atmósfera estable, los niveles de ozono suelen aumentar hacia el mediodía y disminuir entrada la tarde-noche, cuando desciende la radiación solar y se intensifica la mezcla del aire; aun así, las partículas pueden mantenerse altas si continúa el tráfico denso o se mantienen activas ciertas fuentes locales, por lo que resulta recomendable adaptar las actividades conforme vayan cambiando los reportes horarios.

Para obtener datos actualizados, se recomienda revisar los canales oficiales de la Secretaría del Medio Ambiente y del sistema de monitoreo atmosférico que informan sobre la calidad del aire y el índice UV, y consultar sus notificaciones o mapas por alcaldía y municipio cada cierto tiempo para decidir con mayor precisión si conviene ajustar entrenamientos, seleccionar trayectos con menos congestión o determinar el mejor momento para ventilar el hogar.

Acciones ciudadanas que ayudan a mejorar el aire

Más allá de las medidas personales, hay acciones colectivas que contribuyen a disminuir la carga de contaminantes:

  • Optar por transporte público, bicicleta o caminata en trayectos cortos cuando sea seguro.
  • Compartir el automóvil y mantenerlo con afinación adecuada y llantas a la presión correcta para reducir emisiones.
  • Evitar quemas a cielo abierto y reportar incendios o nubes de humo a las autoridades.
  • Usar productos de limpieza con bajo contenido de compuestos orgánicos volátiles y ventilar durante su aplicación.
  • Plantar y cuidar vegetación urbana, que ayuda a capturar partículas y a moderar la temperatura local.

Para tomar decisiones hoy

La jornada presenta condiciones de calidad del aire “mala” en varias alcaldías de la Ciudad de México y municipios del Estado de México, con “aceptable” en otras y casos puntuales de “buena”. Paralelamente, el índice UV es alto, lo que exige fotoprotección. Grupos sensibles deben limitar actividad al aire libre y la población en general puede continuar sus actividades con cautela, privilegiando horarios de menor exposición y adoptando medidas preventivas. Mantenerse atento a las actualizaciones oficiales es clave para reducir riesgos y planear el resto del día con mayor seguridad.