Mantenerse informado sobre la actividad sísmica en México permite reaccionar con rapidez y reducir riesgos. Aquí reunimos el parte más reciente del 21 de enero de 2026 y aclaramos por qué la alerta no sonó en todas las ciudades.
México se ubica en una de las regiones con mayor actividad telúrica del mundo, por lo que la vigilancia del Servicio Sismológico Nacional (SSN) opera de forma continua. A lo largo del día se registran múltiples eventos de diversa magnitud y profundidad, la mayoría imperceptibles para la población. Aun así, la difusión de información verificada sigue siendo clave para tomar decisiones oportunas en el hogar, el trabajo y los espacios públicos, especialmente en entidades como Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Colima y la Ciudad de México, donde la sismicidad es habitual.
Durante la mañana del 21 de enero de 2026, el SSN informó sobre un sismo de magnitud moderada ubicado al suroeste de Huetamo, Michoacán. El fenómeno se registró cerca de las 10:02 horas, en un momento en que numerosos residentes aún continuaban con sus actividades matutinas. La magnitud quedó estimada en 4.8 y, aunque fue perceptible en áreas próximas al epicentro, no generó daños estructurales amplios ni motivó la activación de la alerta sísmica en la capital del país. En las horas siguientes se observaron más movimientos, principalmente en Oaxaca, con intensidades bajas y medias que no alcanzaron niveles de riesgo.
El contexto de este episodio se integra a la cadena de fenómenos que el sistema sísmico mexicano ha venido registrando desde comienzos del año; para las 8:00 de la mañana del 21 de enero, el total de réplicas del sismo de magnitud 6.5 ocurrido el 2 de enero en San Marcos, Guerrero, superaba las cinco mil, incluida una réplica máxima de magnitud 5.0. Este tipo de respuesta es habitual después de eventos principales de energía moderada o elevada, pues la corteza ajusta esfuerzos y va liberando tensión durante periodos que pueden extenderse por varias semanas, con réplicas de magnitud cambiante y una distribución espacial vinculada a la falla que las origina.
¿Por qué la alerta sísmica no se activó en la cdmx?
Una pregunta habitual entre la población es por qué, aun cuando se sienten ciertos sismos, la Alerta Sísmica no se activa en la Ciudad de México. Esto ocurre debido a los parámetros técnicos que emplea el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), el cual analiza la magnitud estimada de forma temprana y la distancia respecto a la ciudad que podría recibir el aviso. No todos los movimientos telúricos cumplen las condiciones necesarias para emitir la señal preventiva: en la CDMX, suelen manejarse umbrales como magnitud superior a 5 dentro de un rango menor a 200 km, más de 5.5 a menos de 350 km, o arriba de 6 cuando la distancia excede los 350 km. Si el evento es de menor intensidad o se localiza fuera del alcance efectivo, el sistema simplemente no se activa.
En el caso del movimiento de las 10:02 horas, la combinación de magnitud y ubicación no rebasó los parámetros que justifican la alerta en la capital. Además, los algoritmos de detección priorizan reducir falsas alarmas, ya que una activación injustificada puede generar pánico, daños indirectos y pérdida de confianza en el sistema. Por ello, el diseño favorece emitir avisos cuando la evidencia indica un potencial de sacudida significativa en la zona objetivo, de manera que el tiempo de anticipación sea útil para ejecutar acciones de protección.
Puestas en marcha locales y ensayos planificados
No todas las alertas suenan de forma simultánea en el país. Algunas entidades realizan pruebas y simulacros independientes, o activan su sistema por eventos que para ellas representan mayor amenaza inmediata. Este 21 de enero se programó un simulacro en el estado de Colima a las 12:00 horas, por lo que la alerta se activó manualmente de manera local. Estas prácticas son fundamentales para verificar equipos, rutas de evacuación y tiempos de respuesta, y no implican, por sí mismas, la existencia de un sismo en tiempo real en otras ciudades.
La coordinación entre autoridades estatales y municipales pretende que la población identifique los avisos sonoros, se acostumbre a los protocolos establecidos y disminuya la improvisación ante una situación de emergencia. Tomar parte en los simulacros, aun cuando no se registren sismos de gran intensidad, fortalece la preparación colectiva y favorece la construcción de una cultura orientada a la prevención.
¿Con cuánta anticipación puede avisar la alerta sísmica?
El tiempo de aviso que ofrece la Alerta Sísmica varía según la rapidez con que los sensores reconocen el inicio del movimiento telúrico, la distancia entre el epicentro y la ciudad, y la velocidad con la que se desplazan las ondas sísmicas. En condiciones favorables, el sistema es capaz de otorgar de 20 a 120 segundos antes de que se perciba la sacudida principal. Ese lapso resulta decisivo, pues facilita detener tareas peligrosas, interrumpir suministros cuando es viable, trasladarse a áreas seguras dentro del edificio o comenzar una evacuación ordenada en los niveles donde se recomienda.
Resulta fundamental comprender que, cuando el epicentro se ubica muy próximo a la zona alertada, el margen de reacción puede disminuir de forma notable o incluso desaparecer. Por esa razón, además de confiar en el sistema, es recomendable entrenar respuestas inmediatas: reconocer áreas más seguras, saber cómo cubrir la cabeza y el cuello, apartarse de objetos inestables o vidrios y mantener libres las vías de evacuación.
Indicaciones para evacuar conforme a la altura del inmueble
Las recomendaciones de evacuación varían según el nivel donde te encuentres al recibir el aviso; si estás en planta baja, primer o segundo piso, generalmente puedes desplazarte con rapidez hacia el exterior y dirigirte a un área segura al aire libre, evitando aglomerarte en accesos o escaleras, mientras que en pisos superiores resulta más seguro resguardarte dentro del edificio durante la sacudida, manteniéndote alejado de ventanas y objetos susceptibles de caer, y salir únicamente cuando el movimiento haya concluido y lo autoricen las brigadas o el personal encargado.
Esta lógica busca minimizar el riesgo en escaleras durante el sismo, uno de los lugares más peligrosos por caídas, aglomeraciones y posible desprendimiento de acabados. Tras el movimiento, se recomienda descender con orden, no usar elevadores, mantener la comunicación con quienes coordinan la emergencia y estar atento a posibles réplicas.
Estado reciente de la actividad sísmica y percepción ciudadana
La secuencia del 21 de enero se integra en un patrón habitual para México, donde suelen registrarse sismos de intensidad baja a moderada, algunos perceptibles según la distancia al epicentro, la profundidad y la composición del suelo. En zonas con terrenos lacustres, como ciertas áreas de la CDMX, incluso movimientos lejanos pueden sentirse con mayor fuerza, mientras que en regiones asentadas sobre roca sólida la percepción suele reducirse. Por ello, cada persona puede vivir el evento de manera distinta; la sensación cambia notablemente de una colonia a otra.
Cuando la actividad sísmica aumenta en un estado, como ocurrió con los registros en Oaxaca tras el sismo en Michoacán, por lo general responde a liberaciones de energía aisladas o a secuencias de réplicas dentro de tramos de falla vinculados. Esta fluctuación resulta previsible y permanece incluida en los protocolos de vigilancia, los cuales dan prioridad a la actualización continua de los parámetros y a la difusión de reportes oficiales.
¿De qué forma se puede entender la escala y la ubicación del epicentro?
La magnitud expresa la energía liberada por el sismo, mientras que la intensidad describe cómo se percibe en superficie y los efectos observados en lugares específicos. Un sismo de magnitud 4.8 puede sentirse con claridad cerca del epicentro y pasar desapercibido a cientos de kilómetros. De igual forma, la distancia a la ciudad es determinante para la alerta: eventos moderados muy próximos pueden provocar sacudidas relevantes, en tanto que tremores más grandes, pero lejanos, pueden no justificar una activación si el cálculo anticipa aceleraciones por debajo de umbrales.
Entender esta distinción permite reconocer por qué ciertas alarmas se activan mientras otras permanecen silenciosas, evitando así confundir “no se emitió alerta” con “no existió peligro”. El análisis se efectúa en cuestión de segundos, contrastando la información de los sensores con modelos de propagación de ondas, de modo que el aviso solo se envíe cuando realmente resulte oportuno y relevante.
Consejos útiles para viviendas y entornos laborales
- Verifica los anclajes de muebles altos, repisas y pantallas, y fija adecuadamente cualquier objeto pesado que pueda desprenderse.
- Reconoce áreas de menor riesgo, como columnas, muros estructurales o espacios alejados de ventanas, y mantenlas despejadas.
- Establece un punto de encuentro fuera del inmueble y define rutas de evacuación, realizando simulacros con regularidad.
- Arma un kit esencial que incluya linterna, batería portátil, agua, copias de documentos y un botiquín.
- Mantente informado por medios oficiales como SSN, Protección Civil de tu estado y SASMEX, evitando compartir versiones no verificadas o audios sin origen claro.
- Cuando estés con niños, adultos mayores o personas con movilidad limitada, ajusta los procedimientos y define apoyos concretos.
Fuentes fiables y comprobación de la información
Ante cada sismo, las actualizaciones de información pueden alterar la magnitud inicial o ajustar la ubicación del epicentro, por lo que es habitual que los primeros reportes se modifiquen conforme se obtiene nueva evidencia. Revisa el portal del SSN, las cuentas oficiales de Protección Civil y los comunicados estatales para verificar horarios, sitios y posibles daños. Si en tu ciudad se lleva a cabo un simulacro, las autoridades locales suelen avisarlo con anticipación, detallando la fecha, la hora y sus propósitos, evitando así que la activación de altavoces ocurra de manera inesperada.
Resumen del 21 de enero de 2026 y exhorto a la prevención
El movimiento registrado a las 10:02 horas al suroeste de Huetamo, Michoacán, con una magnitud de 4.8, se convirtió en el fenómeno más destacado de la mañana, sin que ello activara la alerta en la CDMX ni provocara afectaciones relevantes. La jornada prosiguió con sismos leves y moderados, principalmente en Oaxaca, dentro de los rangos habituales para la región. Al mismo tiempo, la extensa serie de réplicas del sismo del 2 de enero en Guerrero mantiene un ritmo continuo que seguirá bajo estrecha vigilancia.
La lección es consistente: la preparación cotidiana marca la diferencia. Conocer los criterios de la Alerta Sísmica, practicar respuestas seguras y atender las indicaciones de Protección Civil permite actuar con calma y eficacia cuando un sismo ocurre. La prevención no elimina los temblores, pero sí reduce su impacto en la vida de las personas y en la infraestructura, y fortalece la resiliencia comunitaria ante un fenómeno natural recurrente en México.
