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Fusiones y adquisiciones suben 7% en América Latina

Durante los primeros seis meses de 2025, las fusiones y adquisiciones (conocidas como M&A por sus iniciales en inglés) en América Latina aumentaron un 7% respecto al mismo periodo del año anterior, gracias principalmente al dinamismo empresarial en naciones como Brasil, Colombia y Chile. Sin embargo, México no siguió esta tendencia regional y mostró una disminución en la cantidad y valor de las transacciones corporativas.

Según la información de mercado, durante el primer semestre del año se registraron más de 1,300 movimientos en América Latina, lo cual indica una recuperación en el interés por invertir, después de algunos años afectados por incertidumbre económica global, inflación elevada y tensiones geopolíticas mundiales. En este marco, Brasil encabezó con aproximadamente el 40% de las transacciones totales, seguido de Colombia y Chile, donde se notó un creciente interés por parte de fondos internacionales y conglomerados empresariales en sectores clave como energía, tecnología, servicios financieros y salud.

No obstante, a diferencia de esta recuperación, México mostró un desempeño negativo. Durante el primer semestre del año, se registraron 206 transacciones, lo cual significó una caída del 20% en relación con el mismo periodo de 2024. El valor total de estas operaciones también sufrió una reducción considerable, lo que demuestra un dinamismo inferior en comparación con otros países de la región.

Especialistas del sector han atribuido esta caída a factores tanto internos como externos. Por un lado, la transición política y los ajustes regulatorios generaron un entorno de cautela entre inversionistas. A ello se suman preocupaciones sobre el estado de derecho, seguridad jurídica, reformas fiscales en discusión y una percepción de mayor riesgo país. Por otro lado, la volatilidad en los mercados financieros internacionales y el fortalecimiento del dólar frente a monedas emergentes también incidieron en la decisión de posponer o redimensionar algunas transacciones.

Aunque el panorama no es el ideal, los expertos señalan que México sigue siendo un mercado interesante en el mediano y largo plazo, en particular en áreas como manufactura avanzada, nearshoring, comercio electrónico y tecnología financiera. Su ubicación estratégica, la integración con cadenas de suministro en América del Norte, y una población laboral joven son elementos que mantienen el interés del capital externo, aunque los inversores en este momento solicitan más garantías regulatorias y estabilidad macroeconómica.

En lo que respecta a las expectativas para el resto del año, los analistas estiman que América Latina continuará con una dinámica favorable en fusiones y adquisiciones, aunque el avance variará por país. Se anticipa que las áreas relacionadas con la sostenibilidad, digitalización y servicios esenciales seguirán captando inversiones, mientras que los procesos de consolidación de empresas podrían aumentar como táctica para afrontar un contexto económico todavía complicado.

Por su parte, se estima que México podría recuperar parte del terreno perdido en la segunda mitad del año, si logra transmitir certidumbre institucional y facilitar condiciones competitivas para la inversión. La clave estará en el tono de las políticas públicas que adopte la nueva administración federal y en la capacidad para atraer capital en sectores prioritarios sin frenar la competencia ni comprometer el marco normativo.

En general, el comportamiento variado del mercado de fusiones y adquisiciones en América Latina durante el primer semestre muestra un ajuste estratégico por parte de las empresas y los fondos de inversión en respuesta a las nuevas dinámicas globales. A pesar de las dificultades, la región continúa destacándose como un destino importante para las empresas, aunque la diversidad entre países requiere un análisis detallado de cada situación.

La evolución durante la segunda mitad del año será crucial para fortalecer el aumento visto en diversas naciones y para evaluar si México puede cambiar la tendencia desfavorable y volver a conectarse con los flujos de capital que actualmente buscan oportunidades en mercados emergentes de alto potencial de expansión.